Alba y el Lejano Oriente


Sin duda el mejor viaje de mi vida....
Nunca me imaginé que un país me pudiera gustar tanto. Si conocer el continente asiático a través de Thailandia ya me había enamorado el año pasado, con Japón no tengo palabras. La ruta que hicimos durante 12 días fue la siguiente:
Comenzamos nuestro viaje  en Osaka y sus luces de neón, para ir al día siguiente a Nara y conocer el templo más antiguo de Japón y los templos sintoístas, cuyo símbolo indicativo son los Toris . Esos puentes rojos que pueden verse en la película diario de una geisha.
Tras estos dos días llegamos a Kioto donde vimos el templo dorado y una ciudad con mucho encanto, una de las noches nos perdimos y aparecimos en el barrio de las geishas un barrio con una luz muy especial.

 

                               

      

Nuestro viaje continuo hacia la parte montañosa de Japón, donde fuimos a kanazawa y takayama, pudimos ver grandes cultivos de arroz y las casa típicas de paja, una maravilla.

Tras dejar esta zona tan auténtica de este país y pasando por el monte Fuji decidimos ir a su capital Tokio.

Y si hasta aquí el viaje me había encantado llegar a Tokio me dejó sin palabras, siendo creo el mejor colofón a un viaje tan chulo.

Veníamos de ver templos, naturaleza, estar en paz y en tranquilidad y de repente  aparecimos en una ciudad del tamaño como Madrid, pero ocupada por 30 millones de habitantes. Fue una locura muy divertida, siempre había mucha gente en la calle y tenias que cruzar por pasos de cebra que unían cinco calles grandes a la vez. Así que el impacto fue grande pero bonito.

Que este viaje me haya fascinando creo que se debe a que aparte de por todo lo visto que es tan diferente a todo lo nuestro, a otras dos cosas importantísimas. Primero  su gente, son personas realmente respetuosas y silenciosas y segundo por su comida y su sushi.

Si algo me echaba para atrás de ese viaje era lo lejos que estaba pero 18 horas de viaje merecen la pena para ir a este lugar tan Espectacular.

 

 

 

 

< VOLVER